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¿Jugar o no jugar un Torneo?

Basado en un comunicado de inconformidad de nuestro buen amigo José Guadalupe Rodríguez García sobre la inexistencia de una Segunda o Tercera Categoría en el Torneo Construajedrez me dispuse a realizar esta breve cavilación sobre lo que me motiva a jugar Ajedrez.

De todos es sabido que la creación de categorías tiene como fin hacer una competencia más pareja por los lugares de honor que en algunos casos son pocos pero en este Torneo hay 20 lugares en Infantil, 10 en Juvenil y 9 en Expertos. Aunque algunos premios son más bien simbólicos ¿Qué mejor que tener un souvenir de un evento dónde nos premiaron por la forma de jugar lo que nos apasiona: el Ajedrez? Si bien no será sencillo para un jugador de Segunda o Tercera categoría quedar entre los 9 primeros lugares de una fuerza que estará infestada de "Tiburones" creo que más de un jugador de Primera Fuerza se quedará también sin premio.

En mi experiencia personal, jugar sólo por un premio o por dinero es un enfoque erróneo y lo constaté en varios Torneos jugados en diversos lugares de la república, jugaba uno tan presionado por tratar de ganar un lugar que los Torneos se llegaban a volver calvarios en vez de una oportunidad de disfrutar el juego.

Sé lo que es no poder asistir a un evento simplemente por no tener los medios para costear el viaje, inscripción y alimentos, sé también lo que es batallar para conseguir descuentos de estudiante en viajes de autobús, compartir hospedaje en hoteles y albergues, comidas en el KFC y tener que dormir en el suelo o tapado de pies a cabeza para que no te coman los mosquitos. Todo por tener la oportunidad de jugar un Torneo, así conocí a los que han sido mis mejores amigos del mundo del Ajedrez y no hay ocasión en que no mencionemos tanto contratiempo entre carcajadas de sorpresa por parte de elementos nuevos y añoranza entre los que ya tenemos mucho tiempo en este show. Compartir una comida pagada con el premio que cobró un amigo o pagarla con el propio es algo para lo que las palabras no bastan.

Recordar tantas cosas me convenció que no me gusta el Ajedrez, porque el Ajedrez lo he disfrutado, lo he sufrido y me ha enseñado muchas cosas dentro y fuera de esos 64 escaques que me han ayudado no a convertirme en un gran Ajedrecista pero si en una mejor persona. Por eso no me gusta, por eso lo amo.

Por eso y no por los premios a los que pueda aspirar es que juego un Torneo, cuando la bolsa y el tiempo lo permiten. Y si el premio llega, bienvenido sea este y la comida corre por mi cuenta.

Espero tener la oportunidad de verlos en Saltillo para este Torneo y si no es así, ya habrá algún Torneo donde tengamos la oportunidad de convivir, dentro o fuera del tablero ¿Qué más da?

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